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lunes, 28 de enero de 2008

Trabajadores, empresarios y confianza





Hoy veía este video en Social Media Today que se cuestiona la relación trabajador - empresario y trata de crear conciencia en el management para que la dirección de las empresa gane con autoridad la confianza de sus empleados, ya que ello se traduce en un círculo virtuoso: causa empleados contentos, mejor producto/servicio y por ende, clientes y stakeholders felices.

El video me trajo a la memoria las clases de Jesús Zorrilla (Harry Jones, Capitán de Mar y Guerra, etcétera, etcétera) y entonces ahora agarro mi libro de Juan Antonio Pérez, Fundamentos de la Dirección de Empresas y algo cuento sobre la organización de las empresas...

Toda empresa se compone por personas. Es una organización, por decirlo de alguna forma por esencia antropológica y accidentalmente técnica que busca un objetivo: producir (y bien, para que sea rentable).

Así se distinguen tres tipos de organizaciones empresariales: técnicas o mecanicistas, orgánicas o psicosociológicos y antropológicas o institucionales.

En un sistema técnico o mecanicista la organización se contempla como una simple coordinación de acciones humanas cuya finalidad es la de producir y distribuir una serie de objetos y/o servicios. Así, la organización aparece como una máquina, más o menos complicada, que produce algo y consume algo. En este sistema no hay más valor que el que se mide por la relación entre lo producido y lo consumido.

En tanto el modelo psicosociológico reconoce que fuera de la empresa, los empleados también tienen motivaciones. Así pues, cualquier acción humana en el seno de una organización tiene una doble evaluación: esa acción puede ser más o menos adecuada para el logro de los objetivos de la organización y, al mismo tiempo, más o menos adecuada para el logro de los objetivos de la propia persona que actúa.

La diferencia radical con el modelo mecanicista no está en el hecho de que, dentro de éste, no se contemplan los objetivos personales -que sí que se tienen en cuenta-, sino en que se supone implícitamente que una adecuada definición de los objetivos de la organización puede llevar a incluir los objetivos personales.

Y por último, el modelo antropológico contempla la empresa como una institución, es decir, como una realidad humana cuyo sentido último es la organización de las capacidades de las personas para satisfacer necesidades de esas mismas personas.

La institución busca de un modo explícito la satisfacción de motivaciones actuales, pero de tal modo que esa satisfacción no sea perjudicial y, en la medida de lo posible, resulte beneficiosa para todo el conjunto de necesidades de la persona. Se propone como finalidad no solamente la propia de un organismo, sino también de dar un sentido a toda la acción humana que coordina. Busca trascender.

Conclusión: Sobran los mecanicistas. Los orgánicos son la moda. Y qué pocas instituciones REALMENTE hay.

lunes, 17 de septiembre de 2007

Culture in the Workforce

A Financial Times article has nicely articulated something that has always stood out for me since my beginnings of professional experience here in Spain.
"At present, Spain has the longest working hours (and one of the lowest productivity rates) in Europe. Two- to three-hour lunch breaks are common, and office hours often stretch past 8pm. As a result, a high proportion of women drop out of the workforce after they have children, or take dead-end, part-time jobs in supermarkets and department stores."

Though this article is primarily about the role of Spanish women in the workforce (which seems low to European standards, a new law will attempt to remedy it), I couldn´t help but think about the relationship between Spain´s unique working format and its potential economic output.

I´ve found out the hard way that businesses, shops and markets across the country abruptly close their doors at 7 or 8 o´clock. Banks close even earlier, and all of this leaves me with no way to "do errands" and often without time to even buy groceries. I know I´m not the only one with this problem.

As a result, my question has always been, wouldn´t Spain benefit from more of a window between the closing of office hours and the closing of shop/business hours? My rationale has been that more spending means more profit, and when there is no time to spend, the upward spiral fails.

Somehow though, Spain has been able to get it done. And this delves into a deeper cultural issue that I´m not capable of understanding or analyzing, nor will I for fear of trivializing it. However, it must be said that these work hours (and apparent lack of work production) stand out as a stark inconsistency with other EU partners. Pointing out the low wages earned by the average professional in the same context might counter that argument.

Taken from nother FT article on such changes in Spanish companies,

"The concern was genuine, as Spaniards are a gregarious lot. Long working hours are punctuated by frequent breaks: the 11am coffee and tapas break, taken, standing up, in a bar; a two-hour,sit-down lunch at 2.30pm, and coffee breaks in the afternoon. Unlike the British, Spaniards would not dream of eating a sandwich at their desks."

Banco Santander has stepped out of the Spanish blend of business hours (by moving out of Madrid and creating a Santander City - a complex 4 times the size of the Vatican, and adapting their work patterns), and it could be the first part of reaction of business to do the same (Telefonica has followed in a similar fashion). It is still to be determined what affect, if any, their actions will have.

Personally, I find the Spanish working hours an interesting contrast in cultures. I do believe that culture is strong enough to resist and even deny change. Its a lesson for all aspiring managers finding themselves in different cultures. The incentive might have to come from abroad, yet the incentives of others might keep it the way it is.

viernes, 24 de agosto de 2007

Goals

Ayer almorcé con un colega periodista que siempre ha cuestionado la rentabilidad de la carrera y me planteó la siguiente preocupación:

"Como periodista a lo más alto que se puede aspirar en una empresa es a ser director de comunicación. Nunca podré llegar a ser el CEO de la corporación".

"Toda la razón, pero también depende de qué hagas tú porque es una cuestión de metas", respondí.

Me explico. El directivo de una empresa (idealmente) tiene que ser un tipo que maneje y conozca muy bien todas las áreas, con el fin de tener visión estratégica. Un periodista común y corriente, por tanto, no puede llegar a ser director de un banco o de un hospital, pero sí podría serlo de una empresa de comunicación.

Sin embargo, la cuestión en sí es más profunda. Cada uno debe buscar su felicidad y no esperarla de brazos cruzados. Todo parte con el autoconocimiento. Tener claro qué es lo que me gusta, qué debo hacer para conseguirlo y para dónde debo ir.

"Si tu quieres llegar a ser el directivo de un banco, puedes hacerlo, pero tendrás que esforzarte, aprender lo que aún no sabes y tener mucha paciencia para lograrlo", concluí.

Muchos esperan el éxito de brazos cruzados y lo quieren con rapidez. Eso es lo que NO hay que hacer. Amigo, el esfuerzo lleva al éxito. No hay otra receta.

Un aspecto relevante es la constante actualización. Es un deber profesional el no dejar nunca de aprender, "entrenar", estar actualizado de todo lo que ocurre en el ámbito que nos dedicamos. Eso nos hace profesionales y no simples aficionados.

Por ejemplo, algunas cosas...